el martín, la paz, la kunti… y la mingalegre

el Martín, la Paz y la Kunti
el Martín, la Paz y la Kunti

Coyhaique, una ciudad pequeña en el norte de la Patagonia Chilena, está ubicada en un valle profundo donde confluyen dos ríos.  En su lado sureste está protegido por el Mackay, un cerro con una imponente pared de columnas de basalto de unos 80 metros de altura.  Justo en el límite de la ciudad, a los pies del Mackay, en una meseta alta, viven el Martín, la Paz y la Kunti.

El Martín creció en Coyhaique.  Sus padres se movieron a la zona llamados por las montañas y la mágica naturaleza de la Patagonia Chilena.  Después de salir del colegio, el Martín se fue para el centro de Chile a estudiar cine en la universidad.  Ahí le conoció a la Paz.  La Paz, por su parte, nació en Santiago y estudiaba sicología cuando se encontró con el Martín.  Abrumados por el ritmo de la universidad decidieron ir a vivir juntos en Coyhaique.  Ahí le tuvieron a la Kunti, que, cuando nosotros le conocimos, tenía un año y medio y estaba aprendiendo a hablar.

El Martín, la Paz y la Kunti viven en  una pequeña casita redonda hecha de barro y de muchos materiales reutilizados.  Tienen hermosos diseños hechos con botellas de vidrio, algunas ventanas encontradas y muchas paredes de pallets rellenos de botellas plásticas rellenas, a su vez, de un montón de plásticos comprimidos.

Su casa es un fiel reflejo de lo que esta pequeña familia predica.  El Martín y la Paz forman parte de la Mingalegre, un colectivo de cinco jóvenes que tienen como objetivo formar un centro de permacultura.  Una de las cosas que más les mueve es reducir la cantidad de basura que generan, disminuyendo lo que consumen y dando otros usos a lo que de otra manera iría a parar en el basurero.

El manejo de la basura, en su espacio es una actividad cotidiana como cualquier otra.  Los restos orgánicos van al compost o a las gallinas.  El papel y el cartón se utiliza para prender las estufas que se usan para cocinar, calentar la casa y el agua.  Las botellas de vidrio se utilizan para hacer vitrales en las paredes o para poner en los bordes de las camas de la huerta.  Las latas de metal se las incluye en las paredes rodeándolas con barro.  Y las mayoría de los plásticos se los utiliza para hacer eco-ladrillos, que son botellas de plástico lavadas y secas rellenas de plásticos comprimidos.  Aunque yo no me atrevería a llamarlas “eco”, me sorprendió la cantidad de plástico que puede entrar en una botella, reduciendo notablemente el espacio que necesita ocupar durante su existencia…¡qué es un tiempo considerablemente largo!  Después, estas botellas pueden ser utilizadas para construir lo que se necesite.  Se las puede meter dentro de pallets para hacer paredes o hacer una estructura como de bahareque (con caña o tiras de madera atravesadas) y utilizarlas de relleno.  También he visto estructuras como bancas, utilizando estas botellas como ladrillos y juntándolas con cemento o barro.  ¡Los usos que se las puede dar son casi infinitos!  Lo que me encanta es que haciendo algo tan simple uno puede volverse un poco más responsable de la basura que genera, que es un trabajo que ahora lo delegamos, en la mayoría de los casos a los municipios.  Y que, no porque cada semana se lleven la basura de nuestra casa, deja de ser un problema.

Botellas rellenas, dentro de un pallet.  Después serán enlucidos para terminar la pared.
Botellas rellenas, dentro de un pallet. Después serán enlucidos para terminar la pared.

Estas botellas,  me parecen que son una alternativa fácil y simple que la podemos aplicar en el día a día.  Solo hay unos pocos detalles a tener en cuenta.  Lo primero es que las botellas que se van a rellenar estén secas y limpias.  Las de pico un poco más ancho son más cómodas para trabajar, pero en realidad todas funcionan.  Los plásticos que se meten dentro de la botella deben estar limpios y secos también.  La idea, en general, es que no entre humedad ni restos orgánicos que puedan atraer hongos y empezar a descomponerse.  Después con un palito firme pero delgado se va comprimiendo todo lo que se mete tratando de que queden la menor cantidad de espacios vacíos.  Una vez llenas se las almacena en algún lugar hasta tener suficientes para hacer algo que se necesite.

Otra cosa que me llamó la atención durante nuestra estadía fue la manera en que los integrantes de la Mingalegre trabajan en colectivo. El Martín, la Paz y la Kunti viven en un terreno que compraron los padres del Martín cuando él y su hermano eran pequeños.  Ahora, los padres del Martín ya no viven juntos, pero tienen cada uno su casa en el mismo terreno y son vecinos cercanos.  Los otros integrantes de la Mingalegre tiene un terreno colindante y aunque todavía no viven ahí tienen una aula para dar talleres y una pequeña huerta comunal.  La idea del colectivo es que cada grupo familiar sea “independiente” pero juntos hacen algunos proyectos como coordinar visitas y talleres con las escuelas de la zona, organizar talleres relacionados a la permacultura y hacer proyectos artísticos que les ayuden a difundir sus ideales.

el terreno de la Mingalegre
el terreno de la Mingalegre

Los integrantes de la Mingalegre se reúnen una vez a la semana para conversar sobre los proyectos pendientes, tomar decisiones y distribuirse las tareas.  Los sábados, normalmente se reúnen medio día para hacer algún trabajo en la zona comunal.  Aunque oficialmente los padres del Martín no son parte de la Mingalegre, sus opiniones y puntos de vista son buscados y tomados en cuenta.  Y en realidad, cumplen un papel fundamental como guías y consejeros.

Estuvimos con el Martín, la Paz y la Kunti cerca de un mes.  Al final de nuestra estadía, como nos suele pasar por estas tierras, teníamos la sensación de tener tres “colegas” más con quien compartir nuestros ideales.  Nosotros seguimos nuestro viaje para el norte pero cuando pienso en ellos me acuerdo que compartimos tiempo y experiencias con gente que practica lo que predica y eso… ¡me encanta!

Doménica

**Si quieres conocer más sobre la Mingalegre y su trabajo visita su http://www.mingalegre.org **

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Un comentario en “el martín, la paz, la kunti… y la mingalegre

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