Solidaridad en duda…

Solidaridad.- Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. (Real academia de la lengua)

Siempre pensé que la solidaridad era uno de los principios y virtudes básicos de los montañeros, que duro fue darme cuenta de que esto no era del todo verdad.

El fin de semana anterior salimos con un grupo de estudiantes de Turismo de la Universidad Alfredo Perez Guerrero, UNAP, que querían subir hasta la cumbre del Cotopaxi. Como es sabido por todos, en esta temporada el refugio del Cotopaxi es sumamente concurrido, esa noche habíamos más de 60 personas en el refugio. En nuestro grupo estábamos 17 personas: 10 estudiantes, un profesor de la UNAP, y seis socios del club de Andinismo Politécnico (Jaime, Carlos, Juan, Doménica, Carito y Yo (JOse)), cada uno de los socios del club tenía a su cargo 2 estudiantes de la UNAP, con quienes íbamos a subir en la madrugada del domingo 27 de Julio de 2008.

Salimos del refugio a eso de la una de la madrugada, mi cordada iba cerrando el grupo, ya que las dos chicas que estaban conmigo subían bastante lento. Todo el grupo se mantuvo relativamente cerca hasta la entrada la glaciar, de allí en adelante cada cordada tomó su ritmo y las distancias se agrandaron. Mi ritmo era bastante lento y podía ver a lo lejos como las luces del resto de cordadas se alejaban, junto a mi pasaban varias cordadas de turistas con sus guías. Es impresionante ver la hilera de luces que cubren la ruta del Cotopaxi en la madrugada.

Mas o menos a las 3 y media de la madrugada las cosas se complicaron. Vi a la cordada de Doménica detenida a unos 20 metros arriba de mí, cuando llegué las cosas no iban bien, Clarita una de las chicas que conformaba la cordada de Doménica había sufrido un desmayo y su estado era bastante crítico. Muchas cosas pasaron por mi cabeza, pero la idea más clara era que teníamos que bajarla, la pregunta era ¿Como?. Casi nada estaba a nuestro favor eramos seis personas, cuatro de ellas con el mínimo de experiencia, una de ellas semi inconciente; Doménica y yo con toda esa responsabilidad encima.

Tratamos de buscar ayuda en los grupos que pasaban, no encontramos respuesta, al parecer eramos invisibles ante las luces de los guías que pasaban, su indiferencia era espantosa pero no teníamos tiempo para quejarnos o reclamar. A esa altura el problema era nuestro, no había tiempo que perder, la vida de Clarita dependía de nosotros.

Nos costó muchísimo llegar hasta el refugio prácticamente cargando el cuerpo de Clarita. Pero afortunadamente a las 5 y media de la mañana ya la teníamos abrigada e hidratandose. En este punto, otro grupo de guías nos sorprendió con su pasmosa indiferencia, cuando su mayor preocupación era que no ocupemos los colchones de sus compañeros que pronto regresarían de su intento de cumbre, mientras nosotros luchabamos por mantener conciente a la debilitada Clarita. Simplemente no lo podíamos creer.

Pero no todo fue indiferencia, por otro lado nos encontramos la ayuda solidaria de dos doctores extranjeros que se encontraban en el refugio, de Jaime y de otros amigos de Clarita, quienes sin necesidad de pedirselo nos extendieron una mano para que Clarita pueda llegar hasta el hospital de Latacunga para ser atendida. Mil gracias a Bryan, Jaime, Marcelo, Dómenica, Carolina, Carlos, Juan y a todos los compañeros de Clarita por su solidaridad y principalmente por tener el valor de involucrarse en una situación tan difícil.

Clarita ingreso apróximadamente a las 8 de la mañana al hospital general de Latacunga, donde se recupero satisfactoriamente.

Creo que aquellas personas que no tuvieron la voluntad de ayudarnos o el valor de involucrarse, no sienten y entienden la montaña como nosotros lo hacemos. Se limitan a un plano comercial mientras que nosotros, aparte de las técnicas de montaña, nos formamos en los valores fundamentales de un montañista y consecuentemente tratamos de ponerlos en práctica cada vez que salimos.

También es posible que algunos de estos guías no tengan la preparación necesaria para enfrentar emergencias. Sinceramente espero que quienes no nos ayudaron no pertenezcan a alguna Asociación de Guias. Pues si así fuera, que vergüenza que existan Asociaciones que no transmiten a sus miembros conocimientos para enfrentar tales situaciones.

Sé que esta gente es la lamentable excepción que confirma la regla de que todo montañero es solidario con el medio ambiente y ser vivo que lo rodea.

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Un comentario en “Solidaridad en duda…

  1. Definitivamente existe una gran brecha entre disfrutar de la montaña y hacer de ella un negocio.
    Se debe priorizar el bienestar de las personas antes que algunos dolares y espero sinceramente que aunque suene a ideal las montañas se rodeen de personas que realmente viven y disfrutan de ellas.
    Saludos

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