paternidad: pañales

Si hay un artículo que es un factor común durante los primeros años de vida de una niña o un niño, que siempre se usará, del que se puede hablar mucho y contar muchas anécdotas, ese artículo es el pañal. Y es lógico, porque estamos hablando de un artículo que nos ayuda a controlar, políticamente hablando, las secreciones resultantes del proceso digestivo del bebé. Y ayuda a que la bebé y los papás no se embarren con dichas secreciones. No siempre cumple su misión, muchas veces falla y todo termina embarrado. Pero si, el pañal es de las primeras prendas que un bebé usará en su vida.

panalestela

Con Domenica siempre lo tuvimos claro, queríamos y estamos usando pañales de tela, para que los podamos lavar y volver a usar. Es que esto de los pañales re-usables es parte del paquete completo de “hipilladas” que incluyen cosas como:

  • Parto humanizado
  • Nacimiento en casa
  • Cero vacunas
  • Lactancia a libre demanda
  • Crianza con apego
  • Colecho
  • Un solo nombre
  • Llevar primero el apellido de la mama
  • No escolarización
  • Etc, etc, etc.

Lo llamo hipillada en tono irónico, pero realmente es parte de un todo, que va muy ligado a nuestros principios de respeto mutuo, respeto a la Toa y a nuestro entorno.

Que les puede decir, hasta ahora lo hemos logrado, pero todavía falta mucho camino por recorrer, apenas estamos por llegar al tercer mes y en promedio los niños dejan el pañal entre los 24 meses en el mejor de los casos, hasta los 36 meses en otros. Desde este punto de vista, estaríamos en menos del 10% del recorrido. Por suerte todavía mantenemos el buen ánimo y eso se agradece; estoy seguro que no será la única entrada en este blog sobre Pañales (acaso habrá un Pañales II…. la venganza de las secreciones????).
Se que estamos en el momento fácil del recorrido…. Y claro, porque en estos meses la Toa se alimenta 100% de la leche de la mama, por lo tanto la defecación, excremento, caca o como quieran llamarle, tiene un olor y una contextura bastante aceptables. Ya me quiero ver cuando la Toa empiece a comer algo más que la leche materna, vaya creciendo y por lo tanto todo vaya creciendo, seguramente la caca cambiará de olor y contextura. Cuando eso día llegue, ahí veremos quien es quien…. por eso insisto, seguro que esta no será la única entrada que escribamos sobre pañales.

Les soy sincero, esto de los pañales de tela no es una tarea fácil, exige sobre todo constancia y mucho tiempo. Es ideal contar con recursos como una lavadora, un lugar para colgar los pañales y secarlos (preferentemente al sol), en lo posible contar con una piedra de lavar, un buen cepillo, entre otras cosas que hacen menos difícil y más llevadero este proceso.

El conseguir el objetivo de minimizar al máximo el uso de pañales desechables va a requerir de mucho esfuerzo y de estar convencidos de que lo que estamos haciendo y lo que queremos conseguir es lo correcto.
Pero por qué hacernos problema?, por qué no solo comprar pañales desechables y fin del cuento? Acaso no estamos en pleno siglo XXI?.
La primera respuesta es porque podemos hacerlo. Nosotros tenemos la suerte de contar con los recursos antes descritos, si hay que tomar en cuenta que ahora el tiempo que dispongo es mucho menor desde que terminó mi permiso por paternidad. En el primer mes de la paternidad procuraba lavar el pañal apenas le cambiábamos a la Toa. Ahora tengo dos horarios para lavar pañales, uno en la mañana justo después de desayunar y otro en la noche cuando la Domenica le está dando de lactar a la Toa, para que se duerma.
Vamos rompiendo un poco el mito de lo IMPOSIBLE que es usar pañales de tela en estos tiempos. Hagamos de cuenta que lavar pañales es como lavar platos usando una lavadora de platos. No nos vamos a pasar horas de horas lavando los pañales, NO. Lo que se hace es extender el pañal sobre la piedra de lavar con agua corriente y cepillarlo para sacar bien la caca, le pasas una buena capa de jabón azul y luego pones el pañal a remojar en agua con detergente (preferentemente BIODEGRADABLE) junto con los otros pañales sucios. Si el pañal solo está orinado, basta con mojarlo y exprimirlo bien, antes de que entre en la lavadora. Nosotros lavamos cada dos días y tenemos en total unos 25 pañales internos y unos 10 externos. Hasta ahora el sistema nos funciona super bien.

La segunda respuesta viene mas enfocada a los números al rededor de los pañales desechables. Según las estadísticas, en promedio un bebé usa 6 pañales al día, esto quiere decir 42 pañales a la semana, 168 al mes, 2016 al año, 5040 pañales a los 30 meses de vida…. son muchos pañales…. es muuuucha basura.
Por otra parte la materia prima de los pañales desechables es la celulosa, que se obtiene de los arboles, esto al final vendría a ser un material biodegradable, el tema aquí es cuantos arboles necesitamos para cubrir la demanda de pañales desechables. Ahora, los pañales desechables también contienen productos derivados del petróleo altamente contaminantes como polipropileno, polietileno, elásticos, adhesivos y plásticos. Estos productos van en contacto directo con una de las partes más sensibles y delicadas del bebé, sus genitales; a esto tenemos que añadir que si mezclamos estos productos con la orina o la caca del bebé, que contiene agua, el disolvente universal…. nos da como resultado un cóctel contaminante muy completo, que además le ponemos en el un tercio del cuerpo de nuestro bebé, durante muchas horas. Datos nada alentadores verdad.

La tercera respuesta y esta ya es más personal, lo hago porque siento que los humanos al buscar constantemente esa anhelada comodidad de vida nos vamos olvidando por completo del entorno en el que vivimos, nos olvidamos que los recursos de este planeta no son infinitos. Esto de usar pañales de tela es lo que llamo incomodidades satisfactorias…. Si, es incomodo lavar todos los días pañales, secarlos, doblarlos, guardarlos y volverlos a usar; pero que satisfacción te genera el saber todo lo que le estás ahorrando a este mundo y todo la comodidad y bienestar que le estás dando a tu hija. Así como los pañales de tela, hay muchas incomodidades satisfactorias, como la incomodidad de separar la basura en casa, el llevar uno mismo los papeles, el cartón y los plásticos a los sitios de reciclaje, el lavar los plásticos que se reciclan (esa es una de las que más me cuesta), la incomodidad de tener una compostera en casa (es posible tener una hasta en un departamento), la incomodidad de bañarte en agua quitada el frío porque el día anterior no hubo mucho sol, el estar pendiente de tener siempre una funda de tela para las compras, el intentar consumir menos, el consumir local, el consumir orgánico, etc etc.

Si, son situaciones y acciones hasta cierto punto incomodas, no son fáciles de alcanzar y más difícil aun es mantenerlas en el tiempo, pero cuando uno lo logra siente esa gran satisfacción de estar generando un cambio. Muchos dirán, pero el agua que gastas, y que con la energía que usas y que si esto y que si lo otro…. Siempre habrá pretextos para mirar a otro lado y no incomodarnos. Siempre será mejor hacer algo a no hacer nada.
Ojo esto no es una crítica a los que usan pañales desechables, cada quien tiene y vive su realidad, pero…. si puedes no usarlos por qué no hacerlo?

JOse

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Paternidad: razones para no ser papá

Como lo comenté, hace un par de semanas en el prólogo, durante muchos años de mi vida (aproximadamente desde los 20 hasta los 35 años), tenía la idea clara de que no quería tener hijos. Durante esos años, había logrado acumular muchas ideas para justificar esta (en su tiempo) firme decisión. Un poco las ideas sonaban más o menos así:

  • Tengo muchos proyectos pendientes que quiero hacer.
  • Me preocupa no tener los recursos necesarios para mantener un o una hija.
  • Hay destinos en el mundo que todavía me faltan por conocer.
  • No me parece responsable de mi parte hacer Montañismo y ser padre al mismo tiempo. (en esa época salía mucho a la montaña, casi que todos los fines de semana).
  • Me parece de lo más irresponsable traer una carga más a este saturado planeta.
  • Tengo muy poca fe en el futuro de este planeta y no me parece justo que un hijo mío tenga que vivir dicho futuro.
  • Estoy contento con el ritmo de vida que llevo.
  • No quiero ser el responsable de la educación de un ciudadano.
  • Me parece muy egoísta de mi parte ser el responsable de traer una nueva vida, habiendo tantos niños sin padres en este, muchas veces, injusto mundo.
  • Y creo que la más vergonzosa de todas: Un hijo es un gasto, no una inversión.

Son algunas de las justificaciones que en ese tiempo tenía, seguro había muchas más que en este momento no se me vienen a la mente.
Excepto por la última justificación, que en realidad es muy muuuy vergonzosa, para todo el resto yo tenía una laaaarga conversación con la que explicaba a detalle dicha premisa y siempre estaba dispuesto a defenderla.

Hoy por hoy mi realidad es otra, miro hacia atrás y muchas de estás premisas, si no son todas, me suenan muy del tipo salida fácil. No se, seguramente es porque ya he pasado los 40 años, pero todas estas premisas me parecen muy del tipo adolescente, rebelde, inmaduro, sufridor y egocéntrico. También es muy probable que a pesar del paso del tiempo yo siga siendo muy del tipo adolescente, rebelde, inmaduro, sufridor y egocéntrico…. pero por lo menos ya deseché esa idea de no ser padre de mi cabeza.

Haciendo este ejercicio de volver a repasar estás premisas, me doy cuenta de que todas estas justificaciones se pueden resumir en una palabra y esa palabra es MIEDO.
El miedo, este sentimiento tan venido a menos por todos, por el simple echo de que nos causa pavor y hasta vergüenza tener miedo. Porque toda la vida nos han dicho que tener miedo es malo. Porque toda la vida no nos hemos permitido vivir el miedo. Pero el miedo es un sentimiento más de tantos que podemos llegar a experimentar. Que lo ideal sería el no negarlo, el no intentar desecharlo, que lo mejor sería que lo podamos vivir, que lo podamos entender y lo podamos aceptar. Es que el miedo es parte de nuestra vida, ya lo dice Frederick Leboyer en su libro Shantala: Arte tradicional de masajes para bebe. refiriéndose al nacimiento de un bebe.

Lo que empieza / es el miedo / El miedo y el niño nacen juntos / Y nunca se separarán / El miedo, compañero secreto / discreto como la sombra / y, como ella, leal, obstinada. / El miedo / que solo nos abandonará en la tumba / hasta donde, finalmente / nos habrá conducido.

No es nada descabellado tener miedo ante el escenario de ser padre. Es que el ser padre puede llegar a parecer un imaginario muy romántico de vida, pero al final de cuentas llega a ser una realidad muy intensa…. ojo, digo muy intensa en tooooodo el extenso sentido de la palabra.

Y si, el miedo era el sentimiento que gobernaba todo lo que tenía que ver con la paternidad. Miedo al cambio, miedo a la nueva responsabilidad, miedo al fracaso, miedo al futuro, miedo a aceptar mis miedos. Miedos muchos miedos.
Es algo que lo pude entender y lo empecé a aceptar durante los meses que viajamos con Domenica por Sudamérica. La vida es así de linda y durante la mayoría del recorrido nos puso al frente a parejas jóvenes que tenían sus hijos pequeños, tuvimos la oportunidad de compartir tiempo con esta gente y me pude dar cuenta de que ellos, en su tiempo, también tuvieron miedo y lo seguían teniendo, pero también sentían amor, esperanza, felicidad, complicidad y miles de sentimientos más.
Que si, que la vida cambia, que nunca más volverá a ser la misma, que muchos proyectos quedarán pendientes o incluso olvidados, pero seguro vendrán muchos más. Que este mundo está patas arriba y que el futuro es preocupante, pero la vida sigue o mejor dicho la vida se renueva y sigue avanzando. Que estos nuevos seres que llegan, te regresan la fe de un futuro mejor para este mundo, en la llegada de esta nueva era, esta nueva etapa para la humanidad.
Y ahora que soy padre, también tengo claro que este camino no es para todos, que si no estás del todo convencido, de traer una nueva vida a este mundo, simplemente no lo hagas y que la decisión de no ser padre siempre será una posición muy valida y respetable.

Gratitud eterna a Paula y su hija Martina en Puerto Natales; Clara, Milosh y sus dos pequeños críos en el Bolson; Paz, Martin y su hija Kunti en Coyahique; a toda la familia Carrión del proyecto el Manzano y su pequeña pandilla de críos, cerca de Concepción; a la Natalia, el Martín, la Fama y el Salva en la Banda Florida, a esa particular pareja que administraban el Hostel Villa Nanin en Tilcara y a su pequeño hijo; al David, la Claudia y sus tres increíbles hijos en Cochabamba; a la Panchita y al Genaro en La Paz. Todos de alguna u otra manera me enseñaron que aunque seas padre nunca dejarás de tener miedo, que el miedo es parte del todo. Pero que ese miedo es una de las tantas herramientas que tendremos a mano para ir avanzando en este largo caminar.

JOse

Nota:
Todo lo escrito en esta entrada son puntos de vista 100% personales y de ninguna manera estoy intentando que los lectores las tomen como válidas, por favor no se lo tome personal.

paternidad: prólogo

El 20 de octubre de 2017 a las 22:22 nace la Toa. Ese día toda mi vida cambió.

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Bueno en realidad siento que mi vida o mejor dicho nuestras vidas (incluyendo a Doménica en toda esta historia) cambiaron desde el mismo momento en que nos planteamos la idea de que nos gustaría poder tener hijos juntos. Ese fue el inicio de este camino de la maternidad – paternidad

Es curioso como los caminos de la vida, con el paso de los años, van tomando diferentes direcciones. Durante mucho tiempo tenía muy clara la idea de que no quería ser padre y para reforzar esa idea tenía miles de justificaciones, muchas validad, muchas no. Justificaciones dignas de una entrada exclusiva para exponerlas con mayor detalle. Pero la vida te va planteando alternativas, opciones y cambios, y cada uno es responsable de tomarlos y aplicarlos en su día a día o simplemente dejarlos pasar,.En mi caso acepté dejar a un lado todas esas muchas justificaciones (ojo, no necesariamente descartarlas) y hacer frente a esta enigmático mundo de la paternidad.

Ha sido y sigue siendo un camino intenso, largo, duro y sumamente exigente, pero a su vez ha sido un camino de mucho crecimiento personal y espiritual, un crecimiento como pareja, un crecimiento como familia, un ir aprendiendo con cada error y prueba fallida, un ir festejando con cada acierto y con cada paso que das en esta aventura.

Quiero compartir este camino, con quien quiera darse un tiempo para leer estos párrafos. Pero no lo quiero hacer a modo de diario, tampoco como un libro de tips y trucos de como ser padre. También se lo podría compartir a modo de serie de televisión o reality: “Hoy en Padres primerizos: Las malas noches”, “los cólicos”, “la primera salida de casa”, etc, me parece que podrías llegar a tener mucho éxito, pero tampoco lo quiero hacer así. Lo quiero compartir a modo de reflexiones y divagaciones personales, que no deben ser tomadas como un consejo o como una guía, que espero sean tomadas como lo que son, como textos, como escritos personales, como un desahogo a toda esta bola incontrolable de sentimientos que de aquí en adelante forman parte de nuestro día a día.

Empezamos…..

JOse

patria no hemos avanzado

Es la primera vez que uso mi blog para escribir sobre política, pero dado el ambiente que actualmente vivimos en el Ecuador he decidido escribir algo al respecto.
Son tiempos de elecciones en Ecuador y el panorama no es muy alentador. Son 10 años en los cuales hemos visto muchos cambios en el país, pero pienso que ya es momento de ir un paso más allá. Pienso que es momento de evaluar lo hecho, apuntalar los aciertos, reconocer los errores y corregirlos. Eso sería avanzar.

Pero el candidato oficialista, se empecina en mantener un formato de gobierno, a mi modo de ver, obsoleto, muy desgastado y desprestigiado.

Por otro lado tenemos al candidato opositor, un banquero que pesca a río revuelto y con su promesa de cambio, se llena la boca de falsas promesas.

Digo que no hemos avanzado porque, como resultado de este escenario político y gracias al poder de las redes sociales, vivimos hoy por hoy en el país una guerra a muerte entre los dos bandos. Lo peor de todo es que no vivimos una guerra de ofertas, no. Lo que vivimos hoy en el Ecuador es una guerra de desprestigio, porque la campaña electoral se ha limitado a decir el por qué no debes votar por el otro candidato. No importa del lado que estés, el objetivo es decir lo malo que es el candidato contendor. No defendemos las bondades, habilidades y virtudes de nuestro candidato; y es que al final creo que no lo vemos como nuestro, al final de cuentas en estas elecciones no votamos en favor de alguien, votamos en contra del otro. Como sociedad no somos capaces de llevar una campaña de altura, donde se debatan sobre propuestas.
Propongo que nos dediquemos a apoyar a nuestro candidato, no a desprestigiar al otro.

Digo que no hemos avanzado, por que a pesar de que en estos 10 años nos hemos quejado de la prepotencia, la grosería y la altanería del actual presidente, nosotros como sociedad seguimos siendo un fiel reflejo de él. Cuando llamamos como mínimo borregos a los que le siguen al gobierno o cuando les llamamos como mínimo pelucones a los opositores. Cuando lanzamos insultos así sin más en contra de los que piensan diferente a nosotros. Cuando publicamos y difundimos información sin verificar si es verídica o no. Una sociedad que al igual que él nos sentimos dueños de la verdad. Cuando no existe debates, solo discusiones. Es ahí cuando le damos la razón al actual presidente, cuando le demostramos que a pesar de todo lo que hemos reclamado, somos igual a él.
Propongo que aprendamos de lo vivido en estos 10 años, seamos por lo menos más tolerantes con los que piensan diferente.

Digo que no hemos avanzado cuando nos quejamos de toda la corrupción y podredumbre que existe en toda la clase política (desde la extrema derecha a la extrema izquierda) y seguimos buscando la manera de saltarnos las leyes, no respetamos los límites de velocidad, usamos el celular cuando conducimos, evadimos impuestos, sobornamos a la autoridad, entre muchos otros pequeños ejemplos. Pues queridos amigos eso, eso también es corrupción.
Propongo que dejemos a un lado la viveza criolla.

Digo que no hemos avanzado cuando toda la sociedad se rasga la vestiduras y difunde por todos los medios un video de un marido dolido por que su mujer le engaño, hace mofa de todo lo sucedido y nos sentimos en el derecho de opinar al respecto. Seguimos siendo una sociedad curuchupa, retrograda y machista.
Propongo buscar una sociedad mas igualitaria y respetuosa.

Nos queda mucho por cambiar para poder decir que hemos avanzado y créanme no será ni Moreno ni Lasso el que nos lleve al cambio. No amigos, el cambio no viene desde lo político. El cambio que necesitamos en un cambio CULTURAL y eso no nos lo dará ningún partido político, eso solo lo hacemos NOSOTROS. Y es muy probable que aunque decidamos cambiar no  lleguemos a ver el cambio, porque esto no es un tema de un periodo presidencial. No amigos, lamentablemente los cambios culturales toman generaciones hasta ver los resultados de lo que iniciamos hoy, pero es ahí donde se prueban que tan fuertes son nuestro principios, no los políticos; se prueban nuestros principios ante la sociedad, nuestros principios ante la humanidad y nuestros principios ante la vida.

Avancemos patria!!!!

perdidas que nos llenan de amor

La noche del miércoles 16 de noviembre perdimos a nuestro bebe.

Hay veces que la vida te enfrenta a situaciones muy dolorosas, situaciones en la cuales por momentos nada tiene sentido, situaciones en las que crees que los has perdido todo. Y sin más ni más estás ahí cara a cara con el dolor, con el desamparo y sufriendo la perdida.

Esa noche, con Domenica sentimos eso,…. sentimos que este mundo que vamos construyendo juntos se nos cayo a pedazos, que el camino que vamos recorriendo se iba esfumando y perdía su sentido.

Creemos que cuando la perdida es así de grande es justo vivir todo ese dolor, es justo llorar y justo es no guardarse nada de esos sentimientos. Es necesario soltar todo ese dolor, soltarlo en forma de lágrimas, en forma de lamentos, también en forma de soledad y silencio. Pero también es necesario abrirse a la compañía de la familia, al abrazo de los amigos, al consuelo y el apoyo de la gente que te quiere.

La perdida de un hijo es un dolor que se lo puede explicar con palabras, pero que es muy difícil que alguien que no lo haya vivido lo pueda entender. Alguna vez escuche que no era justo que los padres tengan que enterrar a un hijo. Se referían al hecho de que según la cronología lógica de la vida, vendrían a ser los hijos los que entierren a sus padres, pero muchas son las veces que la vida carece de lógica. Han sido quizás los días más difíciles de la vida, pero es de estas pruebas de las que tienes que salir fortalecido y en ese camino estamos.

Estoy convencido de que los hijos venimos a este mundo a confrontar a nuestros padres, venimos a probar la firmeza de sus principios, a criticar sus creencias, les ponemos frente a frente con sus miedos. También siento y creo que todos y cada uno de los seres que pasamos por esta vida tenemos un propósito que cumplir, algo que aprender y que en el camino que recorremos durante nuestra existencia nos sirve para intentar cumplir con ese propósito, nos sirve como medio para aprender y seguir creciendo espiritualmente. Algunos lo lograrán y trascenderán a otro nivel…. a otros quizás nos cueste un poco más de vidas alcanzar este crecimiento.

Esta linda y dura experiencia un poco confirma mis creencias. Este pequeño ser vino a este mundo a confrontarnos, a comprobar que tan sólidos son nuestros principios, a probar la fortaleza de nuestra relación como pareja, a que nos cuestionemos nuestras creencias y claro nos enfrento a nuestros miedos. Y en ese caminos nos encontramos, este es un proceso largo y este ser nos está ayudando a trabajar cada uno de estos puntos.

Pero también nos sentimos bendecidos por la presencia de este ser en nuestra vida, nos hemos dado cuenta que es un ser tan especial que su único propósito en esta vida fue dar amor, dar alegría, dar esperanza y nos entrego todo esto en estos tres meses, sin la necesitad de llegar a materializarse por completo. Ha sido el amor más puro que la Domenica y yo hemos podido sentir.

Va pasando el tiempo y los aprendizajes se van asimilando, los recuerdos se van asentando y los dolores cada día son más aceptados y más llevaderos. Ahora, junto a nosotros, tenemos a un ser que nos acompaña, en el cual nos podemos apoyar en los momentos de flaqueza, al cual podemos acudir en los momentos de dudas y del cual solo podemos esperar amor. Es difícil escribir estás palabras, me ha costado mucho aclarar las ideas y plasmarlas en este texto. Sinceramente no se que irá a pasar con este blog ahora, pero hoy por hoy hay una parte física y mental que debemos ir sanando, muchos sentimiento en el corazón que necesitan ir asentándose y muchas sensaciones en el espíritu y en el alma que necesitan guía.

Estamos agradecidos eternamente con el universo, por habernos hecho vivir está experiencia de la forma que la vivimos, juntos, en casa y apoyándonos mutuamente; como la familia que somos. Agradecidos por habernos permitido despedirnos de este ser tan especial, con un ritual sencillo pero lleno de muchos sentimientos. Agradecer eternamente a los familiares y a los amigos por todo el apoyo que recibimos todos los días.

Gratitud eterna a todos.

JOse

porqué volver a escribir….

Para mi el escribir, ha sido una buena terapia para procesar diversas etapas de mi vida. Empecé hacerlo ya hace mucho tiempo atrás, durante una etapa muy confusa de mi vida, en la adolescencia…. Escritos que se perderían con el paso del tiempo y las aguas.

Otra etapa muy intensa, que ha marcado mi vida, y por lo tanto ha merecido escribirla y compartirla es la vida montañera. En un principio compartía las salidas, las cumbre y las vivencias montañeras con familiares y amigos a través de correos electrónicos. Hace algunos años atrás inicié este blog, lo que me permitió extenderme más en los escritos y también extender el alcance de estos. No quiero decir con esto, que este blog sea el más leído de Internet, nada de eso, pero si se que estas páginas son 100% públicas y cualquiera que le interese o no le interese las puede leer.

Si, poco a poco deje escribir sobre montaña y la página mutó un poco hacia escritos sobre una nueva etapa, esta de correr. El correr de alguna u otro forma, siempre ha estado presente en mi vida, llevo ya muchos años participando en carreras como la Ultimas Noticias, la Ruta de las Iglesias y similares. Pero desde que se me ocurrió experimentar, probar y meterme en carreras de mediano y largo aliento sentí la necesidad de ir plasmando esa vivencias en escritos. Mucho me sirvió, ya que durante este proceso sufrí una lesión que complicó mi participación en mi primera marathon y el escribir fue un gran apoyo para sobrellevar este mal paso ;). Igualmente, poco a poco fueron quedando atrás las entradas sobre carreras, entrenamiento y futuros proyectos.

Es ahí cuando este blog mutó, una vez más, y se convirtió en una especie de diario de viaje, que inició cuando la Domenica y yo nos planteamos el recorrer una parte de esta hermosa tierra llamada Sudamérica.

Fueron siete meses de muuuuchas vivencias. Que gran viaje fue, todos los días era un capítulo nuevo de esa bella historia, todos los días había que procesar mucha información de lo que íbamos viviendo. Y claro el escribir una vez más aportaba con lo suyo. Los primeros meses fuimos muy juiciosos y publicamos entradas sobre los lugares que fuimos visitando. Poco a poco lo dejamos de hacer y este blog volvió a quedarse en pausa. Pero el viaje continuó y para ponerles un poco en contexto desde la ultima entrada de este blog, esto es más o menos lo que pasó.

  • Después de haber pasado un mes en la Mingalegre y después de haber recorrido la región de Aysen, seguimos con rumbo Norte, donde conocimos a Jorge, a su familia y a su bello proyecto El Manzano
  • Volvimos a la ruta y pasamos nuevamente a Argentina, para llegar a la Banda Florida en la región de la Rioja, para visitar a nuestros amigos Martín y Naty; conocer un poco de su vida, de su proyecto La Chakana y a sus hermosos críos la Famatina y el Salvador
  • Un mes después llegamos a Tilcara, donde pasamos una semana ayudando en lo que se podía en el Hospedaje Villa Nanin, una escala necesaria antes de entrar al Planeta Bolivia, un país del cual se puedrían escribir libros enteros.
  • Ya en Bolivia, tuvimos la oportunidad de estar en el Carnaval de Oruro, conocimos y recorrimos el Salar de Uyuni
  • Nos quedamos un poco menos de un mes en el proyecto Agro-Forestal del David y la Claudia, una pareja Boliviana-Alemana que nos compartieron y enseñaron mucho
  • Se vino una semana muy loca del Curso Internacional de Permacultura, donde conocimos a grandes personajes y grandes facilitadores ;).
  • Llegamos a la hermosa ciudad de La Paz
  • Continuamos la ruta y llegamos al Cusco, con todo lo que eso representa: Sacsayhuaman, El Valle encantado, Ollantaytambo, Machu Picchu, etc. Desde el Cusco la Domenica tuvo que regresar a Quito
  • Yo seguí viajando un mes más por Perú, les resumo esta etapa así: Arequipaa, Nazca, Huacachina, Paracas, Lima, Chiclayo, Lobitos, Punta Sal, Tumbes.
  • Ya en Ecuador, solo fue llegar a Guayaquil y al siguiente día tomar un vuelo a Quito y fin de esta historia.

Pero no hemos dejado de escribir porque hayamos dejado de viajar, o hayamos dejado de correr o de hacer montaña.

No es que hemos dejado de vivir, para nada. Se podría seguir escribiendo muchas cosas de la vida, por ejemplo; que la Domenica y yo llevamos casi año y medio viviendo juntos, o que llevamos un poco más de un año desde que nos casamos o que en estos días nos cambiamos de casa. No hemos dejado de viajar, bueno este año no hemos salido del país, pero si que nos fuimos al Cuyabeno y en fin de año nos vamos a Galapagos. Igual no es que he dejado de correr, nada que ver, ya llevo un par de carreras de más de 50km y preparándome para una de 80Km. Sigo disfrutando las mañanas en las que salgo solo o con amigos a cargar un poco de kilómetros a mis piernas y procuro cada año participar en una carrera larga, con todo el entrenamiento que eso conlleva. No es que hemos dejado de ir a la montaña, hace un año que hicimos cumbre del Cayambe junto con nuestro gran amigo Ramiro, en este año he subido al Rumiñahui Sur y al Cotacachi con el pana Carlitos, entre otras salidas. Seguimos saliendo al monte de cuando en cuando, solo que ahora vemos la montaña desde otro puntos de vista, la vivimos con otras ilusiones y a otros ritmos. Hasta es muy posible que no haya dejado de ser un tanto adolescente….

Pero qué me pasa con la escritura? me pasa que llega un momento en que ya no necesito hacerlo, las vivencias las puedo ir procesando internamente, las puedo ir trabajando junto a la Domenica, mi compañera de viaje, las podemos ir asimilando al andar, con ayuda de los amigos cercanos o con la familia. El escribir es como un impulso para procesar las cosas, me ayuda a aterrizar las ideas y ya con la viada por lo general no siento la necesidad de seguir escribiendo….

Entonces por qué volver a escribir?

Pues por esta alteración en la fuerza, por esa nueva etapa en la que estamos embarcados. Es una etapa tan nueva y tan diferente a todo lo que hemos vivido que siento la necesidad de volver a usar esta gran herramienta, para que me ayude a procesar y tal vez a guiar los pasos. Para ir aterrizando poco a poco todas las ideas que pasan este momento por mi cabeza. Para ir asimilando las enseñanzas. Para tratar de entender que es lo que la vida me está diciendo…. y porqué no, para poder enfrentarme a los miedos que tengo.

Si amigos la Domenica y yo ESTAMOS EMBARAZADOS!!!!!! 😀

JOse

 

el martín, la paz, la kunti… y la mingalegre

el Martín, la Paz y la Kunti
el Martín, la Paz y la Kunti

Coyhaique, una ciudad pequeña en el norte de la Patagonia Chilena, está ubicada en un valle profundo donde confluyen dos ríos.  En su lado sureste está protegido por el Mackay, un cerro con una imponente pared de columnas de basalto de unos 80 metros de altura.  Justo en el límite de la ciudad, a los pies del Mackay, en una meseta alta, viven el Martín, la Paz y la Kunti.

El Martín creció en Coyhaique.  Sus padres se movieron a la zona llamados por las montañas y la mágica naturaleza de la Patagonia Chilena.  Después de salir del colegio, el Martín se fue para el centro de Chile a estudiar cine en la universidad.  Ahí le conoció a la Paz.  La Paz, por su parte, nació en Santiago y estudiaba sicología cuando se encontró con el Martín.  Abrumados por el ritmo de la universidad decidieron ir a vivir juntos en Coyhaique.  Ahí le tuvieron a la Kunti, que, cuando nosotros le conocimos, tenía un año y medio y estaba aprendiendo a hablar.

El Martín, la Paz y la Kunti viven en  una pequeña casita redonda hecha de barro y de muchos materiales reutilizados.  Tienen hermosos diseños hechos con botellas de vidrio, algunas ventanas encontradas y muchas paredes de pallets rellenos de botellas plásticas rellenas, a su vez, de un montón de plásticos comprimidos.

Su casa es un fiel reflejo de lo que esta pequeña familia predica.  El Martín y la Paz forman parte de la Mingalegre, un colectivo de cinco jóvenes que tienen como objetivo formar un centro de permacultura.  Una de las cosas que más les mueve es reducir la cantidad de basura que generan, disminuyendo lo que consumen y dando otros usos a lo que de otra manera iría a parar en el basurero.

El manejo de la basura, en su espacio es una actividad cotidiana como cualquier otra.  Los restos orgánicos van al compost o a las gallinas.  El papel y el cartón se utiliza para prender las estufas que se usan para cocinar, calentar la casa y el agua.  Las botellas de vidrio se utilizan para hacer vitrales en las paredes o para poner en los bordes de las camas de la huerta.  Las latas de metal se las incluye en las paredes rodeándolas con barro.  Y las mayoría de los plásticos se los utiliza para hacer eco-ladrillos, que son botellas de plástico lavadas y secas rellenas de plásticos comprimidos.  Aunque yo no me atrevería a llamarlas “eco”, me sorprendió la cantidad de plástico que puede entrar en una botella, reduciendo notablemente el espacio que necesita ocupar durante su existencia…¡qué es un tiempo considerablemente largo!  Después, estas botellas pueden ser utilizadas para construir lo que se necesite.  Se las puede meter dentro de pallets para hacer paredes o hacer una estructura como de bahareque (con caña o tiras de madera atravesadas) y utilizarlas de relleno.  También he visto estructuras como bancas, utilizando estas botellas como ladrillos y juntándolas con cemento o barro.  ¡Los usos que se las puede dar son casi infinitos!  Lo que me encanta es que haciendo algo tan simple uno puede volverse un poco más responsable de la basura que genera, que es un trabajo que ahora lo delegamos, en la mayoría de los casos a los municipios.  Y que, no porque cada semana se lleven la basura de nuestra casa, deja de ser un problema.

Botellas rellenas, dentro de un pallet.  Después serán enlucidos para terminar la pared.
Botellas rellenas, dentro de un pallet. Después serán enlucidos para terminar la pared.

Estas botellas,  me parecen que son una alternativa fácil y simple que la podemos aplicar en el día a día.  Solo hay unos pocos detalles a tener en cuenta.  Lo primero es que las botellas que se van a rellenar estén secas y limpias.  Las de pico un poco más ancho son más cómodas para trabajar, pero en realidad todas funcionan.  Los plásticos que se meten dentro de la botella deben estar limpios y secos también.  La idea, en general, es que no entre humedad ni restos orgánicos que puedan atraer hongos y empezar a descomponerse.  Después con un palito firme pero delgado se va comprimiendo todo lo que se mete tratando de que queden la menor cantidad de espacios vacíos.  Una vez llenas se las almacena en algún lugar hasta tener suficientes para hacer algo que se necesite.

Otra cosa que me llamó la atención durante nuestra estadía fue la manera en que los integrantes de la Mingalegre trabajan en colectivo. El Martín, la Paz y la Kunti viven en un terreno que compraron los padres del Martín cuando él y su hermano eran pequeños.  Ahora, los padres del Martín ya no viven juntos, pero tienen cada uno su casa en el mismo terreno y son vecinos cercanos.  Los otros integrantes de la Mingalegre tiene un terreno colindante y aunque todavía no viven ahí tienen una aula para dar talleres y una pequeña huerta comunal.  La idea del colectivo es que cada grupo familiar sea “independiente” pero juntos hacen algunos proyectos como coordinar visitas y talleres con las escuelas de la zona, organizar talleres relacionados a la permacultura y hacer proyectos artísticos que les ayuden a difundir sus ideales.

el terreno de la Mingalegre
el terreno de la Mingalegre

Los integrantes de la Mingalegre se reúnen una vez a la semana para conversar sobre los proyectos pendientes, tomar decisiones y distribuirse las tareas.  Los sábados, normalmente se reúnen medio día para hacer algún trabajo en la zona comunal.  Aunque oficialmente los padres del Martín no son parte de la Mingalegre, sus opiniones y puntos de vista son buscados y tomados en cuenta.  Y en realidad, cumplen un papel fundamental como guías y consejeros.

Estuvimos con el Martín, la Paz y la Kunti cerca de un mes.  Al final de nuestra estadía, como nos suele pasar por estas tierras, teníamos la sensación de tener tres “colegas” más con quien compartir nuestros ideales.  Nosotros seguimos nuestro viaje para el norte pero cuando pienso en ellos me acuerdo que compartimos tiempo y experiencias con gente que practica lo que predica y eso… ¡me encanta!

Doménica

**Si quieres conocer más sobre la Mingalegre y su trabajo visita su http://www.mingalegre.org **

aysén….

Patagonia sin Represas

Años atrás me llegaron correos y mensajes a través de Internet para apoyar el proyecto Patagonia Sin Represas. La verdad es que en ese tiempo pensé:

“Una noble iniciativa más promocionada en Internet. ¿Qué sería de este mundo si todas estas propuestas llegaran a buen puerto?”.

Por el gran cariño que le tengo a la Patagonia completé el formulario respectivo y apoyé esta “noble iniciativa”. Meses después leí algunos artículos sobre este tema, la gente de la décima región de Chile crea la iniciativa Patagonia Sin Represas como medio para protestar en contra de la ejecución del proyecto HidroAysen, proyecto que pretendía la construcción de algunos proyectos hidroeléctricos en esta zona tan remota…. el tiempo pasó.

No teníamos muy claro que camino íbamos a tomar después de dejar El Bolson. Una de las opciones que teníamos era volver al sur, a Chile, a Coyhaique, al proyecto Mingalegre.  Está claro que nuestro destino final es Ecuador, que Ecuador está al Norte y en ese momento tomar rumbo Sur iba en contra de toda lógica. La escasa información que teníamos de la zona y la compleja logística que representa llegar hasta Coyhaique nos hizo dudar y generó algunos roces, nada de que preocuparse, gajes de las relaciones 😉 …. Hay veces que ser tozudo es bueno, algo me decía que teníamos que llegar a Coyhaique y con todas las dudas y miedos que tenía sobre este destino, le insistí a Domenica que nuestra próxima estación sería la décima región de Chile, y nos fuimos…. Créanme, valió la pena…. 🙂

Después de un largo y complicado viaje llegamos a la Mingalegre. Ahí conocimos a la Paz, a la Kunti y al Martín, estos coleguitas nos recibieron en su proyecto. La Mingalegre, es un colectivo, que busca crear una comunidad basada en los principios de la permacultura. Trabajan mucho con bioconstrucción, siembra orgánica, reciclaje y se proyectan para trabajar con turismo, productos cosméticos orgánicos, hornos de barro, etc. Difunden su experiencia a través de talleres, cursos y programas de voluntariado.

En muchas de las conversaciones de sobremesa que tuvimos con estos panas de Coyhaique ya salió el tema de las represas, de HidroAysen, de la iniciativa Patagonia Sin Represas y de la posición firme de los pobladores de no permitir la construcción de mega proyectos hidroeléctricos en esta zona.
Durante nuestra estadía tuvimos la oportunidad de recorrer algunos lugares de Aysén. El primero en la lista fue nuestro vecino el cerro Mackay, una caminata de unas 5 horas que sale desde Coyhaique y pasa por un bosque encantado hasta la cumbre de este cerro, donde se tiene una vista completa de la ciudad. Desde aquí ya se puede ver una pequeña parte de la gran biodiversidad de este lugar.

Bosque del Mackay
Bosque del Mackay

El Martín nos contó un poco sobre las movilizaciones que se dieron en Coyhaique y en diferentes poblados, en contra de las represas. Movilizaciones que convocaron a más de 3000 personas, número muy importante tomando en cuenta el total de la población de Aysén.
Más al sur de Coyhaique visitamos sitios como Cerro Castillo, un parque nacional con un gran potencial para la escalada, me atrevo a decir que es comparable con Torres del Paine pero mucho menos publicitado y explotado, gracias a esto guarda un ambiente totalmente salvaje con picos de granito vírgenes, ríos de aguas cristalinas, bosques nativos muy viejos con arboles gigaaantes. Toda una experiencia.
Fuimos a Puerto Río Tranquilo, un pueblito que hace honor a su nombre y está ubicado en las orillas del lago General Carrera, desde aquí salen los tours a la Catedral y Capilla de Mármol, una formación de carbonato de calcio que sobresale en medio de lago. No somos muy apegados a tours programados, pero éste es uno que vale la pena hacerlo. Se puede ver la fuerza del agua y cómo con el tiempo a ido erosionando estos gigantescos bloques de mármol.

Parque Nacional Cerro Castillo
Parque Nacional Cerro Castillo

La población de Aysén a pesar del tiempo y de las aguas sigue siendo muy activa y tiene claro su sentir en cuanto a la conservación de su región. Los afiches y las camisetas de Patagonia Sin Represas se siguen viendo por todas partes. Vimos en la ruta algunas gigantografías, de esas que se usan para publicidad empresarial, apoyando la iniciativa de dejar la Patagonia libre de represas. Se siente que la gente está orgullosa de lo que ha conseguido y se mantiene vigilante.
Cuando terminamos nuestro voluntariado en la Mingalegre y nos despedimos de la Kunti, la Paz y el Martín, nos fuimos rumbo a Puerto Mont, avanzando por la parte Norte de la Carretera Austral. Recorrimos fiordos y canales, visitamos parques nacionales y reservas, nos movilizamos jalando dedo y en buses, conocimos mucha gente durante los seis días de recorrido y cerca de 1000Km que nos llevo desde Puerto Chacabuco hasta la ciudad de Puerto Mont que ya pertenece a la novena región. Puerto Chacabuco, Puerto Gaviota, Puerto Cisnes, El Queulat, El Ventisquero Colgante, Puyuhuiapi, Lago Risopatron, La Junta, Barros Arana, Chaiten son algunos de los nombres que se me vienen a la cabeza cuando hago un recuento de este viaje. Sería un sueño recorrer la Carretera Austral en bicicleta, es un sueño pendiente, por lo tanto es un plan pendiente…. por el momento 😉

Puerto Gaviota
Puerto Gaviota

Se siente en su entorno, se siente en sus paisajes, se siente en su gente. Aysén no está dispuesta a dejar que vengan a explotar sus tierras de mala manera, saben de la riqueza natural que les rodea. Quizás el mayor testimonio de todo esto es el documental Aysén Decide, que cuenta la cabalgata de 9 días que se hizo a favor de esta iniciativa desde Cochrane hasta Coyhaique. 9 días donde mas de 100 personas a caballo fueron socializando la propuesta e informando a todos los pobladores sobre los problemas y prejuicios que traerían proyectos como HidroAysen.

Río Ventisquero
Río Ventisquero

Aysén es la Patagonia mas salvaje que he conocido hasta ahora, está llena de glaciares, llena de ríos, llena de bosques, llena de montañas, todo esto cerca del mar…. osea es un coctel de naturaleza muy difícil de asimilar. Ahí me di cuenta que Patagonia Sin Represas no era una “noble iniciativa más como había pensando años atrás. Patagonia Sin Represas ES UNA REALIDAD. A esta iniciativa no se la vendió como un proyecto vanguardista para quedar bien ante el mundo o para traer falsas esperanzas a la gente. La iniciativa Patagonia Sin Represas se presenta como un proyecto firme y concreto. La comunidad está convencida que Aysén no necesita represas, que tiene otras prioridades. Pero sabe también del enriquecedor y tranquilo estilo de vida que llevan, de ahí la frase “El que se apura en la Patagonia, pierde el tiempo”. Ellos tienen lo que necesitan para vivir y quieren vivir con eso.

Como escribí al inicio de esta entrada, valió la pena el viaje. Que lindo fue poder conocer este rincón de nuestra Sudamérica, que enriquecedor haber visto tantos paisajes y lugares hermosos, pero lo mejor de todo haber conocido y compartido con esta gente de lucha, con esta gente de cambio, con la gente de Aysén.

JOse

La Clara y el Milosch….

Laila, Clara, Milosch y Leander
Laila, Clara, Milosch y Leander

La Clara y el Milosch nos recogieron de la estación de buses en el Bolsón.  A pesar de no conocernos, nos reconocimos enseguida.  Ellos estaban con sus dos hijos: Leander, de cuatro años y Laila, de uno recién cumplido; y nosotros, con dos grandes mochilas con todos nuestros tereques.  Cargamos nuestro equipaje en el auto y continuamos nuestro viaje por media hora más para llegar a su granja en Mallín Ahogado, un valle alto a 25 km. de El Bolsón aproximadamente.  En el viaje empezamos a descubrir la realidad de esta pareja joven con quien pasaríamos las siguientes tres semanas.

El Milosch, de 32 años, había llegado a la Argentina cuando tenía nueve meses.  Sus padres, Francisco y María Krämer, alemanes, habían llegado en busca de un lugar donde construir una granja en comunidad.  La comunidad, como la pensaron en un principio, nunca se concretó, pero la graja sí se hizo realidad.  Milosch, por lo tanto, se crió en este escenario: con sus padres, en un país extranjero, descubriendo como vivir su sueño de ser autosustentables.  Las condiciones, como nos contaron María y Francisco después, no eran tan fáciles.  El día a día se lo vivía sin muchos de los tan conocidos “servicios básicos”.  Sin embargo, cuando Milosch nos contaba de sus aventuras de la infancia siembre se dibujaba una sonrisa de libertad en su rostro.  Parece que los servicios que faltaban no eran tan básicos como se los considera comúnmente.  A los quince años, tuvo la oportunidad de ayudar a su abuelo carpintero a construir un espacio para recibir turistas en la finca.  La construcción con madera lo cautivó.  Al terminar el colegio, profundizó sus conocimientos en Alemania y después de algunos años, regresó a la granja a construir su vida en un espacio de terreno que había comprado al lado de la granja de sus padres.

Clara, en cambio, llegó a Mallín por su abuela.  Ella había visitado la granja de los Krämer algunos años antes y sabía que Clara disfrutaría mucho del lugar.  El plan de Clara era visitar Argentina solo por unas semanas y luego viajar hasta Ecuador por algunos meses.  La realidad fue que se quedó en Mallín por algunos meses y viajó por Latinoamérica por dos semanas para tomar su vuelo de regreso.  Algo y alguien en Mallín la habían enamorado.

Decidió volver para quedarse. Cuando la conocimos tenía 25 años, y era una madre hecha y derecha.  Me llenó de alegría compartir tiempo con una madre a la que, a pesar de su corta edad, se la sentía plena y completa.  Una mujer que no estaba dividida y para la cual su realización máxima en ese momento era nutrir y sostener su hogar, sin apuros, como la gran Madre Tierra.

Durante nuestra estadía me sentí cálidamente abrazada por su paz, por sus preparados sanadores y por los manjares que salían de la cocina.  Pude maravillarme de la seguridad al criar a sus hijos y admirar una vez más lo fascinante que es ver crecer a niños que son tratados con respeto.  Leander y Laila eran dos personitas autónomas en lo que estaba a su alcance, auténticas y llenas de confianza en sí mismas.  No se veían forzados a hacer cosas a las que no estaban preparados y sin embargo, las reglas y los límites estaban muy claros.

La Clara, el Milosch, la Laila y el Leander vivían en una cabañita en un claro de bosque.  En su terreno habían dejado algunos árboles nativos, habían sembrado algunos frutales y tenían una huerta par el autoconsumo.  Todo esto rodeado de una malla para que no entren las liebres y los jabalíes a hacer de las suyas y de una buena franja de bosque nativo.  La tierra de su terreno, tratada con cariño, todavía conservaba el color, el olor y la textura de la mágica tierra de bosque.

El terreno del Milosch y la Clara lindaba con el de Francisco y María.  Lo mismo pasaba con los terrenos de los otros dos hermanos que vivían en Mallín.  Entre todos, a la final, habían formado la comunidad que los padres de esta familia soñaron.  Me gustó mucho la manera en que los Krämer funcionaban en conjunto.  Cada familia tenía un espacio donde desarrollarse, vivir a su ritmo y hacer las cosas a su manera.  A la vez, realizaban en conjunto labores que normalmente son demasiado pesadas para hacerlas individualmente.  Y si cualquier miembro de la familia necesitaba una ayuda en su espacio, se organizaban para, entre todos, hacer el trabajo más liviano.

Uno de los trabajos que compartían era el cuidado de dos vacas que pastaban en el terreno de María y Francisco.  Los tres hermanos se turnaban para ordeñarlas.  Cada uno ordeñaba a mano dos días de la semana y el domingo iban rotando.  María, con ayuda de sus nueras, transformaba la leche en queso, ricotta, yogurt y crema que eran muy bien disfrutados por todos los miembros de la familia.

Las mujeres de la granja también se reunían casi todas las semanas a hacer pan con cereales que tranzaban anualmente con un vecino por papas.  La tarea empezaba con limpiar el centeno y molerlo junto con un poco de trigo.  Una vez listas las harinas se las mezclaba con la masa madre, llena de levaduras silvestres, linaza, sal, suero, y un poco de levadura comercial.  Después de mezclar bien todo en una gran tina de hojalata se la dejaba leudar cerca de la cocina de leña por unas cinco horas.  En la tarde, se prendía el horno ruso para calentarlo.  Se ponía la masa en moldes y se horneaba unas diecisiete palanquetas que luego nutrían a todo el batallón.

La alimentación de los Krämer era basada en lo que crecía en su tierra.  Talvez un 95% de lo que comían venía de su granja o de vecinos con quien habían intercambiado productos que tenían de sobra.  Sin embargo, Francisco y María habían comprendido que vivir únicamente de la tierra, aunque era posible, era muy sacrificado.  Por ello habían decidido que bien valía combinar la producción de alimentos para el autoconsumo con alguna otra actividad que, dejándoles suficiente tiempo para descansar y disfrutar, les represente un ingreso económico extra.  A lo largo de su vida, Francisco y  María habían vendido leña, recibido turistas, y ahora, planeaban construir un aserradero.  Los tres hijos que conocimos habían decidido seguir el mismo camino, aprendiendo oficios que combinaban con los trabajos de la finca según su necesidad.

Las tres semanas que habíamos previsto para quedarnos llegaron rapidito.  Sin embargo, fueron suficientes para reforzar mi convicción de que es posible vivir con los ritmos de la tierra, procesar artesanalmente sus frutos y comer de ella casi en su totalidad.  Me convencí una vez más de que crear “fábricas” de alimento para mucha gente no es la manera de alimentar al planeta.  Nutrí mi sueño de que cada vez más gente combine sus actividades y oficios con la producción de su propia comida.  Sin embargo, la experiencia de los Krämer me enseñó algo más.  Comprendí que ser 100% autosustentable es posible, pero que el trabajo en la tierra es mucho más disfrutable si se lo combina con cualquier otra actividad que sea compatible.  Una muy buena lección en estos tiempos en que la autosustentabilidad ha vuelto a llenar nuestros sueños y esperanzas.

Domenica